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miércoles, 13 de mayo de 2015

Acerca de mí - Israel Pérez

Hola mi nombré es Israel y estoy muy emocionado de poderles hablar un poco de mi, de cómo Dios me llamó a servirle.

Nací, crecí y me eduque en una familia completamente católica, cumplí con todas las tradiciones: bautizo, primera comunión y confirmación, en navidad rezábamos y todos los domingos acudía a misa, se podría decir que era una buena persona ante la sociedad.

A pesar de todo esto, jamás sentí una verdadera comunión con Dios, sólo lo conocía por las historias que escuchaba los domingos que se leían en la misa, pero personalmente no.

Cuando yo tenía 9 años y mi hermana 5 años, mis Papás se divorciaron porque las cosas ya no iban bien entre ellos, para mi fue un momento muy difícil ya que pasé de tener una familia completa a sólo tener Mamá y aunque mi papá nos veía casi todos los días yo sentía que no era lo mismo.

En la secundaria fui el típico chavo que no sobresale por calificaciones sino por su mal comportamiento, era normal que en las entregas de calificaciones le dieran quejas a mi mamá de que no hacía tareas o que me la pasaba hablando en el salón, aún así pude salir de la secundaria y empezar mi camino hacia la preparatoria.

Gracias a Dios y a que mi mamá me insistía de que estudiara pasé el examen de la preparatoria que yo quería o más bien la escogí porque a esa irían mis amigos, la preparatoria estuvo llena de malas decisiones entre no entregar tareas hasta no ir a presentar exámenes de segunda oportunidad.

Durante 2ndo semestre de preparatoria nos reencontramos con mis padrinos de bautizo y la sorpresa para mí era que ellos eran cristianos y nos hicieron la invitación a visitar la iglesia en la cual ellos se
congregaban así que primero empezó a ir mi mamá ya que mi hermana y yo no podíamos ir porque
los domingos era de ir con mi papá todo el día.

Un domingo le dije a mi papa que yo no iría con él porque me habían invitado a ir a una iglesia, cuando llegue a la iglesia para mi fue algo totalmente diferente, para empezar los jóvenes y niños tenían una enseñanza diferente a la de los adultos y me gustó mucho así que decidí seguir yendo los siguientes domingos.

Y después de un año de estar yendo intermitentemente a la iglesia decidí convertirme en un seguidor de Jesús y empezar a acudir todos los domingos a la iglesia, pero ahora el problema que enfrentaría sería la aceptación de mi familia en especial de mi papá ya que él estaba muy enojado conmigo por la decisión de cambiarme de religión, aunque yo sólo lo que había hecho era aceptar a Jesús y dejar mi vida en sus manos.

Al pasar de los años, mi papá y casi toda mi familia han aceptado el cambio que hubo en mi vida y hoy en día hasta me han pedido que ore en ocaciones especiales, por lo cual sé que Dios ha trabajado en ellos estos años, aunque sigo teniendo la carga de seguirles hablando de Jesús y esperando el tiempo a que ellos quieran ir a sus pies.

Mi presente es ayudando activamente en mi iglesia local, Príncipe de Paz, en Compañerismo Estudiantil con la célula en la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica y en algunos otros proyectos que Dios me ha permitido apoyar, junto a personas que me han ayudado a seguir creciendo en la Palabra de Dios.

Un saludo y de todo corazón Dios los Bendiga!

Porque por medio de la ley yo he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí. (Gálatas 2:19, 20 DHH)









miércoles, 6 de mayo de 2015

Bienvenidos al Proyecto "Dirígenos" - Acerca de mí - Daniel Ruiz

Hola amigos, queremos darles la bienvenida al proyecto. En este sitio estaremos publicando recursos y reflexiones desde el punto de vista de jóvenes que quieren servir al Señor y a nuestra generación. Hemos decidido comenzar escribiendo un poco acerca de cada uno de los autores que integramos este pequeño grupo para que puedan conocernos más; al terminar estas primeras publicaciones, todo el contenido será puesto al servicio de ustedes. Lo que nosotros queremos lograr, es que este sea un espacio libre y abierto, para compartir lo que Cristo hace en nosotros y en el mundo.

Hemos decidido que publicaremos por lo menos una vez por semana, cada miércoles. Para arrancar, la historia de Daniel Ruiz:


Nací en una familia "cristiana"; Jesús encontró a mis papás después de que mi hermano mayor nació así que tan pronto como salí del hospital, fui presentado en una iglesia para ser "entregado" al Señor. Si tenemos eso en mente, es obvio que desde niño escuché acerca de Cristo; cada noche en las lecturas familiares, antes de dormir en las historias de los misioneros, cada domingo en la congregación y aún en la escuela.

Cuando cumplí cinco años, entré a la primaria; papá y mamá querían que tuviera una buena educación, pero sobre todo, querían que Dios fuera el centro de mi vida, por eso me llevaron a una "escuela cristiana", el Instituto del Rey. Pasé nueve años en el colegio, seis años de primaria y tres de secundaria; durante este tiempo, cada día antes de las clases, teníamos un pequeño mensaje de la Biblia; también cada miércoles teníamos un servicio parecido a los de las iglesias, con música, oración y Biblia. Toda mi vida había estado encerrado en una "burbuja "de valores, costumbres, tradiciones y creencias cristianas.

Después, vino el tiempo de estudiar la preparatoria y mis papás querían que lo hiciera en el bachillerato internacional en el CIDEB, pero semanas antes de la inscripción, cambié de opinión, o mejor dicho, decidí por mi mismo. En vez de hacer lo que otros querían, escogí un bachillerato técnico en la Escuela y Preparatoria Técnica Médica. Dios fue misericordioso y no solamente me dejó entrar, sino que estuve en el programa bilingüe progresivo.

Si consideramos cómo había sido mi vida hasta ahí, todo lo que hice era lógico; nunca había tenido tanta libertad, nunca había podido hacer y deshacer a gusto, pero ahora sí. Faltaba a clases, era "mala onda" y grosero con mis maestros y todo el que anduviera por ahí, mi relación con mis padres se volvió muy agresiva y lo único que me importaba era yo mismo, pasársela bien, costara lo que costara.

No pasó mucho tiempo hasta que todo iba mal... tenía novia sin que mis papás me dejaran, mis calificaciones más altas eran de "pase" por lástima de los profes, mi relación con mis padres estaba deshecha y sólo peleábamos, odiaba estar en mi casa, evitaba pasar tiempo con mi familia y me di cuenta que aún a pesar de que siempre había mucha gente conmigo, me sentía completamente solo y abandonado.

Fue en julio del 2009 cuando no pude más, estaba solo, fuera de mi casa, sin poder estar con todas las personas que eran importantes para mí y aunque estaba con mi familia, era como si ellos no estuvieran. Me sentía roto y vacío y esa noche llorando desesperadamente, le dije a Dios: "Dios, si existes, ayúdame", "Ya intenté yo hacerla solo y mira que asco de vida, ayúdame".

Así fue como dejé de hacer las cosas a mi manera y me rendí al Señor... no sentí calorcito mágico, no escuché música celestial, no me sentí ni siquiera un poco mejor, pero a partir de esa noche, el Espíritu Santo puso en mí un deseo muy grande de buscar a Jesús en la Biblia.

Comencé a leer el Evangelio según Mateo... no podía creer lo que estaba leyendo, todo era tan nuevo, tan refrescante, tan maravilloso... lloraba, reía, me emocionaba como si no conociera la historia; y es que, en realidad, no la conocía. Antes de terminar las vacaciones de verano había leído todo el Nuevo Testamento excepto Apocalipsis, y antes de los seis meses, había leído la Biblia completa. Después de bautizarme, sentía como si tuviera un fuego en mí y le habían echado más leña a la lumbre.

Tan pronto como conocí a Jesús en verdad y me ayudó seguirle, me llevó a trabajar para Él. Comencé con un amigo de la prepa un grupo de oración que creció durante un año. Después de esto, unos diez adolescentes de mi congregación decidieron bautizarse y sus papás propusieron una reunión especial para ellos; me pidieron que participara y así continúe sirviendo.

Actualmente tengo un grupo de estudio Bíblico de Compa en la Facultad de Filosofía y Letras y honestamente, trabajar con los "Compas" ha sido una de las mejores cosas en mi vida. He tenido la oportunidad de participar en eventos mensuales acá en Monterrey, algunos campamentos y también de visitar otros grupos de estudio; el ministerio estudiantil ha cambiado mi vida.

En mi congregación también sirvo; soy el encargado del grupo de estudio para jóvenes y adolescentes y también toco la batería en el grupo; a parte, estudio una licenciatura en la Autónoma del estado, trabajo de "profe" y hago mi servicio social.

Sin duda alguna, todo lo que soy y todo lo que tengo se lo debo a Cristo, que tomó mi vida aunque era basura y la convirtió en una vida dedicada a su servicio. 

Dios te bendiga, te mando un abrazo y, ¡siempre adelante compañero!

viernes, 3 de octubre de 2014

Felipe "El Evangelista"



"Al día siguiente, Jesús decidió ir a la región de Galilea. Allí encontró a Felipe, que era de Betsaida, el pueblo donde vivían Andrés y Pedro.

Jesús le dijo a Felipe: «Sígueme».

Luego Felipe fue a buscar a Natanael, y le dijo: —Hemos encontrado a aquel de quien Moisés escribió en la Biblia, y del que también hablan los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José.

Natanael preguntó: —¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?

—Ven y lo verás —contestó Felipe."

Juan 1:43-46 (Traducción Lenguaje Actual)


He participado en grupos de estudio Bíblico en la escuela desde que tengo 15 años y sin duda alguna, una de las cosas más difíciles es invitar gente a asistir. Hay algunos que batallan para invitar a personas nuevas que no conocen, otros que batallan con sus conocidos y aún otros que batallan con sus amigos personales y miembros familiares. Personalmente, siempre he tenido problemas para animar a mis conocidos; con gente que no conozco, nunca tengo pena, no hay nada que perder y todo por ganar; con mis amigos, ellos saben bien que soy creyente y que no hay otra cosa que amaría más que poder compartir mi fe con ellos; pero aquellos a quienes conozco pero no de manera cercana, como compañeros de clase, compañeros de trabajo, maestros, vecinos etc, es con ellos a quienes tengo más miedo de invitar y la verdad es que realmente no sé por que.

Después de asistir al campamento nacional de Compañerismo Estudiantil en las vacaciones de Semana Santa, Dios me ayudó a entender que el verdadero propósito de ser su discípulo, es llevar a otros a Él y no es acumular bienes, ni conocimiento, ni embellecer nuestras iglesias; es ir y traer a otros a Sus pies.

Habiendo comprendido (al fin) esto, todo cuanto hacía debía cambiar; mi enfoque en la congregación, en la reunión de jóvenes, en el grupo de alabanza y en el grupo de estudio Bíblico en la escuela; debía, ante todo, orientar cada acción hacia la proclamación de las buenas noticias de Jesús; ¡Él venció a la muerte! Debo reconocer que me ha tomado tiempo y que ha requerido esfuerzo; no ha sido fácil dejar aquello a lo que estábamos acostumbrados todos, pero por la gracia de Dios y sus constantes recordatorios y enseñanzas hemos podido avanzar.


La fotografía de arriba es el primer afiche promocional que he hecho para una de mis reuniones; imprimí cinco tabloides y los pegué en lugares públicos de mi facultad... siendo sincero, tuve miedo al diseñarlo, al imprimirlos y al pegarlos; sentía pena, mi mente intentaba pensar que diría si alguien me abordaba para preguntar que era. En fin, cuando pegaba el segundo poster, esta vez en las escaleras de la facultad, una maestra se detuvo y me hizo preguntas... fue ahí cuando decidí darme por vencido en mis intentos de ser elocuente y persuasivo y le pedí a Dios que Él hablara e hiciera Su voluntad. Después, cuando terminaba de pegar el último, un compañero de la licenciatura también se detuvo a leerlo y a hacerme preguntas; que diferente y refrescante es dejar a Dios hacer y decir, en vez de luchar por nosotros mismos.


Vemos claramente en el pasaje como Felipe, sin más, invitó a Natanael a conocer a Jesús. Felipe no había conocido a Jesús durante años, no había escuchado cientos de sermones, no había escuchado y cantado canciones cristianas que declaraban salvación; simplemente fue llamado a seguir a Cristo y él ya estaba llevando a otros a conocer al Salvador. Debemos notar la respuesta del Apostol, que cuando Natanael lo cuestiona acerca del origen de Jesús, Felipe responde: "Ven y ve".


Oh, cuanto debemos aprender de Felipe... Oh cuanto debemos aprender a decir: "Ven y ve."



Amigos, les pido que oren por la célula en la Facultad de Filosofía y Letras, pero sobre todo, por la obra que Dios está haciendo en las universidades del mundo a través de IFES y de Compa aquí en México.